스페인어 연습 시리즈

심층 스페인어 연습 시리즈 – 2

Los niños nacen con almas perfectas, pero luego nosotros, los adultos, los moldeamos y ‘arruinamos’. The Deep Spanish Practice series enhances student reading by offering Spanish content beyond daily vocabulary.

깊은 스페인어 연습 시리즈에 오신 것을 환영합니다. 스페인어 학습법으로, 학생들이 일상적인 스페인어 단어보다 더 흥미로운 내용을 읽도록 유도하는 방식. 이 블로그의 목적은 스페인어로 읽고 쓰기 연습을 하여 수강생들이 스페인어 수업 ‘도서관이 어디 있나요'나 ’나는 파란 바지를 좋아해요‘ 같은 것 말고 다른 것도 읽는 연습을 할 수 있다.

우리는 어떠한 정당이나 정치적 관점과 관련된 사상을 홍보하려는 의도가 없습니다. 만약 중복되는 부분이 있다면, 이는 대부분의 사상과 마찬가지로 이러한 사상들이 동의나 반대를 불러일으킬 수 있기 때문입니다.

의견을 환영합니다. 다만 무례하거나 부적절한 댓글은 승인되지 않습니다. 스페인어로 작성되고 예의를 갖춘 태도로 동의 또는 반대 의견을 표현해 주시기 바랍니다. 저희 '딥 스페인어' 연습 시리즈에 참여해 주시길 권합니다!

Los niños nacen con almas perfectas, pero luego nosotros, los adultos, los moldeamos y ‘arruinamos’.

En el hermoso y mágico viaje de la maternidad y paternidad, una verdad profunda se me hizo evidente: los chicos nacen perfectos. Son almas inmaculadas, sin manchas de prejuicios que a menudo aquejan al mundo. Es la influencia de los padres y la sociedad la que puede nutrir esta perfección o involuntariamente (a veces no tan involuntariamente) empañarla. Ser padre o madre no solo transforma tu vida, sino que también presenta una oportunidad para el crecimiento, la autorreflexión y la necesidad imperativa de brindar un ejemplo brillante para los pequeños que nos miran con admiración.

Convertirse en padre o madre a menudo se describe como una experiencia que cambia la vida, y con razón. No se trata solo de cambiar pañales y calmar llantos; se trata de experimentar una metamorfosis en tus valores, procesos de pensamiento y percepción del mundo. Como padre, descubrirás que los juicios que alguna vez lanzaste sobre otros regresan para atormentarte como una presentación de diapositivas espeluznante, obligándote a tragarte cada comentario despectivo que hayas hecho, pero lo triste es que a veces, lo seguimos haciendo.

Los niños tienen una capacidad notable para abrirnos los ojos a aspectos de la vida que podríamos haber pasado por alto. Nos desafían a crecer, a convertirnos en mejores individuos y a brindar el mejor ejemplo posible para ellos. Seguido encontramos una suerte de formación en la inocencia y pureza de su existencia.

Una de las lecciones más profundas que aprendemos como padres es la realización de que los niños nacen perfectos. Entran en este mundo sin conocimiento de prejuicios, odio o discriminación. Somos los adultos quienes introducimos ‘inadvertidamente’ estos elementos tóxicos en sus vidas. Sus mentes imparciales son como pizarras en banco, esperando que les transmitamos nuestra sabiduría o nuestros prejuicios.

Group of four kids sitting on a wooden log and having fun. Multi-ethnic group of kids playing in a park.

Tuvimos la suerte de que nuestros hijos asistieran a un jardín de infantes que era una pequeña representación del mundo, con niños de diferentes países y culturas. Nunca juzgaron ni criticaron a otros por su apariencia, habla o pronunciación. Simplemente se veían mutuamente como amigos, sin prejuicios previos. Eran sus amigos, hablaran inglés bien, mal o no hablaran en absoluto.

Una experiencia inolvidable para mí ocurrió cuando mi hijo mayor estudió a Rosa Parks en primer grado. Regresó a casa indignado y confundido, explicándole a su hermana menor que si su amigo hubiera vivido en la época de Rosa Parks, no les habrían permitido sentarse juntos en el autobús. Este incidente reforzó la urgencia de enseñar a nuestros hijos la tolerancia, la compasión y la importancia de defender lo que es correcto.

Me hice una promesa a mí misma de nunca hablarles mal de nadie, especialmente de alguien a quien aman. Es un compromiso para permitirles tomar sus propias decisiones sobre a quién amar o no, libres de la influencia de nuestros juicios.

Como padres, es nuestra responsabilidad nutrir y proteger la perfección innata de nuestros hijos. Esforcémonos por crear un entorno que fomente la aceptación, la compasión y el amor. De esta manera, podemos garantizar que nuestros hijos, crezcan siendo personas de bien, que se transformen en adultos tolerantes y amables que el mundo tan desesperadamente necesita.

Démosles esa oportunidad. ¿Seremos capaces? 


Aquí les dejo una canción de Serrat. La canción se llama ‘Esos locos bajitos’. Es un tema viejo, pero es un poema y cada vez que lo escucho me hace emocionar.

A menudo los hijos se nos parecen
Así nos dan la primera satisfacción
Esos que se menean con nuestros gestos
Echando mano a cuanto hay a su alrededor
Esos locos bajitos que se incorporan
Con los ojos abiertos de par en par
Sin respeto al horario ni a las costumbres
Y a los que, por su bien, hay que domesticar
Niño
Deja ya de joder con la pelota
Niño, que eso no se dice
Que eso no se hace
Que eso no se toca
Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma
Nuestros rencores y nuestro porvenir
Por eso nos parece que son de goma
Y que les bastan nuestros cuentos
Para dormir…
Nos empeñamos en dirigir sus vidas
Sin saber el oficio y sin vocación
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
Con la leche templada
Y en cada canción
Niño
Deja ya de joder con la pelota
Niño, que eso no se dice
Que eso no se hace
Que eso no se toca
Nada ni nadie puede impedir que sufran
Que las agujas avancen en el reloj
Que decidan por ellos, que se equivoquen
Que crezcan y que un día
Nos digan adiós…

응답

이메일 주소는 공개되지 않습니다. 필수 필드는 *로 표시됩니다